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Mindfulness y yoga en el sistema educativo valenciano

Entrevista a María Soler Costa, maestra de Educación Infantil, Primaria e inglés, escritora, e instructora de Yoga, Meditación y Mindfulness

“La práctica diaria de mindfulness y yoga en el aula contribuye a una mejor gestión emocional del alumnado en cualquier etapa educativa”
Todos los docentes conocen el énfasis que el actual marco legal del sistema educativo otorga al desarrollo de la afectividad del alumnado desde la etapa de Educación Infantil hasta la finalización de la educación básica. Sin embargo, ¿por qué no existe ningún área específica para poder dar rienda suelta a la expresión emocional de nuestros alumnos?

No es necesario ser un gran experto para saber que una de las características principales de las generaciones actuales es que tienen una menor toleración a la frustración, así como que presentan con mayor frecuencia episodios de ansiedad y una actitud de desmotivación generalizada tanto en el contexto escolar como en el familiar.
La pregunta es, ¿qué está ocurriendo en los alumnos para que se produzcan estos cambios?

Como maestra, he podido experimentar en primera persona la inmediatez que hoy en día exige el alumnado desde edades muy tempranas, pues está acostumbrado e inmerso en un mundo en el que reina el feedback instantáneo y la gratificación al momento. Las redes sociales y las pantallas, a nivel general, están haciendo estragos en lo que a la motivación de los niños y a su atención e interés por aprender respecta. Por este motivo, los docentes se encuentran en una situación de continua formación en metodologías activas e innovadoras que, a su vez, deben incorporar el uso de las nuevas tecnologías, ya que parece ser la única forma alternativa de llegar al alumnado.

¿Por qué crees que los niños tienen una mayor dificultad para prestar atención actualmente?

Porque estamos ante las generaciones de los famosos “nativos digitales”. Los niños pasan demasiado tiempo delante de la pantalla, prácticamente, desde que tienen uso de razón. Están expuestos a dispositivos a todas horas y en todas partes: en el supermercado, en un restaurante…he llegado a ver niños en el parque sentados en un banco jugando con el teléfono móvil. Profesionales de la envergadura de Marian Rojas Estapé o Mario Alonso Puig ya han advertido de las graves consecuencias y el nefasto impacto que la pantalla tiene en nuestros pequeños, desde aspectos relacionados con el déficit de atención hasta problemas vinculados al desarrollo del lenguaje. Esta “dimensión virtual” hace que los niños, paradójicamente, estén más desconectados que nunca de lo más importante: la vida real. Y lo que todavía es más preocupante, que estén desconectados de sí mismos.

¿Cómo puede el yoga y el mindfulness mejorar esa situación de desconexión?
La práctica de estas disciplinas contribuye al desarrollo integral del ser humano en todas sus facetas: física, mental, social y espiritual. A través de ellas acercamos al niño a sí mismo, conseguimos que se pare a pensar aspectos tan importantes como quién es verdaderamente, qué es lo que quiere, qué cosas le gustan y cuáles no y a que reflexione acerca de sus debilidades y fortalezas. Además, la filosofía del yoga aporta al alumnado una visión de cambio constante, promueve la naturalidad de la impermanencia de la vida, enseñando a los niños a tolerar la frustración cuando ocurren cosas que no les gustan o que no tenían previstas.

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¿Qué beneficios específicos tiene el yoga y el mindfulness en el contexto educativo?
Los alumnos que llevan a cabo ejercicios propios del mindfulness están más relajados, muestran menores niveles de estrés e irritabilidad, se concentran mejor y son capaces de focalizar su atención durante un mayor período de tiempo en una tarea determinada. Asimismo, la práctica de yoga contribuye al desarrollo de un clima de aula favorable y positivo, mejora las relaciones interpersonales de los niños del grupo clase, teniendo una disminución de las conductas disruptivas, promoviendo la escucha activa entre los mismos y poniendo en valor actitudes de respeto y tolerancia entre iguales.

¿Por qué decidiste escribir un libro sobre meditación?
Para poder transmitir a los más pequeños el amplio abanico de posibilidades que concede esta disciplina en el día a día. Mi libro, titulado “Tú solo di Om”, de la Editorial Rimpompante, está inspirado en la historia de un niño llamado Joaquín, a quien su maestra le propone meditar en clase. A lo largo del cuento, los lectores podrán adentrarse en el reto que supone para cualquier persona meditar por primera vez, además de comprobar las experiencias transformadoras que genera esta práctica en cada uno de los personajes. Como valor añadido, cabe destacar que el libro plasma la inclusividad educativa de la meditación desde el inicio hasta el final, ya que se pueden apreciar las características tan diversas de cada uno de los niños del aula, tanto a nivel físico como psicológico, pues tienen aspecto, formas de vestir, gustos e intereses completamente diferentes, tal y como sucede en la vida real. Mi objetivo principal con esta historia es hacer llegar los beneficios de la meditación a las aulas y, por ende, al día a día de todos los niños.

¿Has compartido los beneficios de estas prácticas con otros profesionales de la Educación?
Por supuesto. A nivel profesional, he dado MasterClass a otros docentes a través de empresas específicas de formación, tales como Academia Mega, en Elche. También he realizado ponencias a maestros en centros educativos públicos de la Comunidad Valenciana. En este sentido, me gustaría destacar el CEP San José de Calasanz, en la localidad de Bigastro, donde llevo desarrollando un Proyecto de Yoga y Mindfulness con mi grupo clase desde el curso pasado, tal y como ya hemos compartido en otros medios de comunicación.
A nivel personal, comparto prácticas, experiencias, consejos y otro contenido relacionado con estas disciplinas en mis redes sociales, especialmente en mi cuenta de Instagram: @meriyogaeduca.

¿Qué otros aprendizajes pueden aportarnos la práctica de yoga y mindfulness?
Tantos como queramos. La inmersión en la idiosincrasia del yoga y el mindfulness da cabida a un aprendizaje de tipo interdisciplinar. En el Proyecto de aula que estoy desarrollando no solo se presta atención a la gestión emocional y al autodescubrimiento, sino también a aspectos de otra índole tan primordiales como son el estudio de las principales hormonas que interfieren en nuestro estado de ánimo, la importancia de ser amable al relacionarnos con el resto de individuos, el respeto a la naturaleza, el desarrollo del pensamiento crítico y la tolerancia frente a otras ideologías, creencias o estilos de vida, entre otros.

En definitiva, la práctica de yoga y mindfulness hace posible que los niños desconecten de su realidad virtual frente a la pantalla para, por fin, hacerlos que conecten con lo más importante, esto es, con su propio mundo interior.

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