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Polémica en La Aparecida por la oposición del párroco a actos festivos “que atentan contra la moral católica y las buenas costumbres”

La Comisión de Fiestas denuncia que ha recibido amenazas del cura, que habría roto un acuerdo previo para organizar una romería de la Virgen en mayo con motivo del 290 aniversario de su aparición

Las fiestas de los municipios y las pedanías de la Vega Baja empiezan a despuntar con la llegada del buen tiempo. En la comarca, es habitual que la mayoría de estos festejos se realicen en honor a una figura religiosa, en torno a la cual se organizan eventos de carácter solemne que se entrelazan con el espíritu más lúdico de los vecinos de la localidad en cuestión.

Es el caso de la pedanía oriolana de La Aparecida, que tradicionalmente celebra su Fiesta grande en septiembre, con el objetivo de rendir devoción a la Virgen de Belén. Entre las actividades que se llevan a cabo, son muy queridas las conocidas como ‘Fiestas de los Barrios’, unos días marcados en el calendario para llevar a las localizaciones más rurales de la pedanía, como El Arenales, y los Raigueros de Poniente y de Levante, la conmemoración.

Este año, tal y como explican desde la propia Comisión de Fiestas, se decidió mover la fecha de las Fiestas de los Barrios a los días 16 y 23 de mayo y al 13 de junio. Este cambio viene motivado por el 290 aniversario de la aparición de la Virgen, que se halló el 13 de mayo de 1736. En esta nueva cita, la Comisión quería retomar la antigua costumbre de llevar la Virgen a los barrios para visitar a los vecinos y organizar una romería en su honor, un encuentro que no se producía desde 2017.

“Partiendo de ese compromiso, la Comisión ha programado todos los actos de septiembre sin incluir las Fiestas de los Barrios ya que, se adelantaban por el motivo de la visita de la patrona a los mismos, una celebración que a nuestro parecer iba a ser un acontecimiento muy bonito el poder llevar la Virgen a vecinos que por cualquier circunstancia no pueden ir a misa con la frecuencia que le gustaría y pasar una tarde-noche de devoción, convivencia y alegría“, explican desde la agrupación festera.

Sin embargo, lo que a priori surge desde el cariño y el compromiso con la tradición, se topó de lleno con la oposición del párroco local, quien, al parecer, no concibe la fusión entre actos religiosos y festivos dentro de una misma jornada: “Se trata de un malentendido que, para los miembros de la Comisión ya estaba más que solucionado. Resulta que un día de las fiestas coincidía la música con la hora de la novena y esto no ha gustado nada al párroco”.

“Actos que atentan contra la moral católica y suponen un escándalo”

La directiva de la Comisión, constituida en diciembre de 2025, mantuvo una reunión previa con el párroco, Don José Antonio Barriel, —cuyo cargo fue designado por la Diócesis el 18 de junio de 2024— para exponer este solapamiento y llegar a un entendimiento: “Quisimos estrechar lazos de entendimiento, puesto que éramos conocedores de que ya habían surgido discrepancias entre el cura y la anterior Comisión. Nuestra intención en todo momento era asegurar que ambas partes estuviéramos satisfechas, por eso, ante su postura contraria a la existencia de música durante la novena le aseguramos que en ese horario cesaría y él quedó conforme”.

Este día en cuestión corresponde a los festejos que se han mantenido en septiembre, donde la Comisión ha organizado un tour de tapas y cañas con charanga que, hacia mitad de la tarde, coincidía con la celebración de la novena. Lo que en un primer momento se zanjó como un acuerdo entre ambas partes, cambió a los pocos día sin mayor explicación, comenzando así una tensa relación entre la institución religiosa y la Comisión a la que finalmente se le ha negado la posibilidad de sacar a la Virgen y a su estandarte en romería durante la Fiesta de los Barrios de mayo y junio: “Se han hecho infinidad de reuniones sin llegar ninguna a buen puerto, aún habiendo firmado un contrato con unas cláusulas abusivas, cediendo a todo lo que el administrador parroquial redactaba y sin poder modificar ni un punto”.

Dicho texto, al que ha podido tener acceso Activa Orihuela, refleja la actitud del párroco, al cual se le ha ofrecido exponer su opinión en este medio sin respuesta por su parte: “El estandarte de la Virgen, al representarla, no podrá estar expuesto en ningún acto que atente contra la moral católica, ni contra las buenas costumbres, así como con cualquier acto que pueda suponer un escándalo tanto para los fieles, como aquellos actos que la ley prevea que se restrinja la asistencia a los menores”.

“Durante el recorrido al Hoyico, al ser un acto exclusivamente religioso, se irá rezando el santo rosario y cantando canciones religiosas, quedando prohibido tanto las bandas de música, como las charangas o similares“, continúa el contrato exigido por Don José Antonio Barriel, dejando por escrito que “la Comisión de Fiestas 2026 proporcionará todo lo necesario para la realización de los actos religiosos previstos y acordados. No obstante, al ser actos religiosos, y buscando que se cumpla la ley civil y canónica, así mismo se ejercite el libre derecho a la libertad religiosa católica, la Comisión de Fiestas no tendrá ninguna potestad para determinar el desarrollo y ejecución de los mismos“.

Entre otra serie de puntos solicitados, el párroco advierte que “el incumplimiento grave de estas condiciones pactadas libremente llevará aparejada la posible ruptura del acuerdo, pudiendo la Parroquia de Ntra. Sra. Virgen de Belén organizar los actos religiosos previstos al margen de la de la Comisión de Fiestas 2026”. Este acuerdo, aseguran desde la Comisión fue firmado bajo “amenazas, engaños y coacciones“: “Recibimos reiteradas amenazas por su parte, viéndonos obligados a firmarlo ya que, nos dio el ultimátum de que si el día de la despedida de la Virgen a las 12:00h no estaba firmado, no abriría las puertas de la iglesia para que entrara el estandarte y que iría a por él donde estuviera y anunciaría en misa que la parroquia se encargaría de todos los actos religiosos sin que la Comisión pinte nada”.

Amenazas desde el púlpito

Tras estos movimientos y tal y como atestiguan diversos vecinos de la pedanía, el párroco habría organizado reuniones con representantes instituciones, además de aprovechar su posición de liderazgo durante las misas para reflejar su enfado con la situación. En las últimas intervenciones de Don José Antonio Barriel desde su púlpito, aseguran los vecinos, el cura se habría referido constantemente a este enfrentamiento, dejando patente que el tema está incluso denunciado y en manos de sus propios abogados.

El día previo a comenzar las Fiestas de los Barrios, la Comisión también movía ficha y dirigía un correo electrónico al párroco en el que avisaba de la ruptura del contrato firmado: “Tras varias conversaciones mantenidas con el administrador parroquial y no habiendo sido posible alcanzar un acuerdo satisfactorio para ambas partes, la Comisión de Fiestas de La Aparecida, ha decidido dejar sin efecto el acuerdo firmado relacionado con la organización de las fiestas y celebraciones de nuestra comunidad. Esta decisión nace desde la responsabilidad y el deseo de actuar con serenidad, respeto y honestidad hacia todos los vecinos y participantes“.

“Confiamos en que, con diálogo y buena voluntad, en el futuro puedan abrirse nuevos caminos de entendimiento y colaboración para el bien de toda la comunidad“. concluye la comunicación de la agrupación festera, la cual señalaba en otro anuncio su tristeza por haber llegado hasta este punto: “Nos da mucha pena que esta humilde Comisión dedique cientos de horas para poder celebrar las fiestas patronales y querer hacer actos para ensalzar a Ntra. Sra. de Belén y que sus devotos disfruten de ella de una forma diferente y que por una persona todo se vaya al traste. Pero piedra tras piedra en el camino, lo único que hace es que ésta Comisión sea más fuerte y unida y seguiremos con las mismas ganas o incluso más de poder darle a sus vecinos y a su Virgen, las fiestas que se merecen“.

Por su parte, diversos ciudadanos de La Aparecida también han mostrado públicamente su apoyo a la Comisión y su desacuerdo con la actitud del cura. “El administrador parroquial se irá, pero la población, que es quien hace iglesia y templo, seguirá“, manifiestan los vecinos, incidiendo en que “el cura está de paso” y que “hay que hacer Iglesia en los barrios y en las calles y compartir y ayudar en vez de poner piedras en el camino“.