La comunidad educativa del CEIP Miguel Hernández advierte del riesgo de derrumbe de la pérgola del patio
El centro lleva desde mayo insistiendo a la Concejalía de Educación que solvente las deficiencias estructurales de la pérgola, que a día de hoy sigue sin repararse ni vallarse adecuadamente
Una nueva queja se suma a la larga lista de reivindicaciones de los colegios de Orihuela, unos centros que denuncian constantemente una situación insostenible en cuanto al mantenimiento de sus infraestructuras por parte del Consistorio oriolano. En esta ocasión, ha sido el CEIP Miguel Hernández quien ha dado la voz de alarma a causa del riesgo de derrumbe de la pérgola del patio de los niños.
Una infraestructura peligrosa sin vallado de seguridad
El caso se remonta al pasado mes de mayo, cuando el colegio ya detectó que esta construcción, realizada a base de lamas de madera, tenía una viga visiblemente desprendida. Cuando se observó la primera disgregación, el centro se puso en contacto con la Concejalía de Educación, área que acudió al colegio para realizar una inspección ocular que se saldó con una medida provisional, consistente en parchear la viga desprendida.
Sin embargo, pronto volvió a desprenderse y el peso de la viga provocó que las lamas situadas en el techo empezaran a caerse, dejando la cubierta en una situación peligrosa para los alumnos, que utilizan este espacio como pistas deportivas. En ese punto, explican desde la AFA Miguel Hernández, una brigada municipal se desplazó al centro para llevarse los elementos caídos con la promesa de reparar esas piezas, volver a colocarlas y anclar bien todas las vías de madera maciza. Algo que jamás se culminó, puesto que el colegio ha abierto sus puertas sin saber nada más de la Concejalía y arrastrando, por tanto, este problema de cara al nuevo curso.
Hace un par de semanas, se advirtió un nuevo desacople y, ante la falta de respuesta institucional, el centro procedió a acordonar la zona: “Se trata de un lugar de paso y uso diario de nuestros alumnos, que, con esta situación, se ven en peligro. A día de hoy, no sólo no se ha reparado, sino que se ha visto agravado con el paso del tiempo. En las últimas semanas se ha vuelto a solicitar en reiteradas ocasiones la reparación y la realización de un vallado de seguridad de la zona, pero siguen sin venir a darnos solución”.
De esta forma, la comunidad educativa insiste en que mientras llega la reparación existe la urgencia inminente de vallar la zona correctamente para evitar un accidente. Las últimas noticias que recibieron del concejal de Educación, Vicente Pina, tuvieron lugar la pasada semana, momento en el que el edil aseguró que se había abierto un expediente por urgencia para solicitar un presupuesto de reparación. El edil les habría señalado que la intervención no iba a ser inminente, por lo que se solicitó un vallado de seguridad, pero esas vallas nunca llegaron.
Llamada a la intervención institucional
Este espacio, apuntan, no sólo se utiliza para esparcimiento de los niños y niñas durante el recreo, sino que también se emplea tanto para el deporte diario como para las clases extraescolares deportivas municipales, que darán comienzo en octubre. Además, tradicionalmente se organiza una fiesta de bienvenida del curso, la cual estaba prevista para el pasado sábado 26 de septiembre y que, finalmente, ha tenido que ser cancelada por miedo a que el estado de la pérgola generara un accidente:
“Consideramos que la seguridad de todos y sobre todo de nuestros hijas e hijos es lo más importante”
Desde la AFA indican que se estuvo insistiendo hasta el último momento a la Concejalía de Educación para que reparara la pérgola antes del evento, revelando que el último contacto tuvo lugar el miércoles pasado, a través de una llamada al técnico del área de Educación. Jueves, tras el anuncio de cancelación de la fiesta, una empresa se personó en el colegio a petición del Ayuntamiento para ofertar un presupuesto: “Los trabajadores de esta empresa nos comentaron que el estado de la pérgola es muy peligroso y, a nivel particular, decidieron tomar cartas en el asunto y calzar dos de las vigas que presentan un peligro mayor”.
“Esto no es una reparación, son un par de taladros para quitarle el peligro inminente que había, pero seguimos sin una solución permanente, ni un vallado que impida que los niños se expongan a un accidente“, lamentan los padres y madres, haciendo un llamamiento a las áreas municipales competentes para que actúen con celeridad en pro de la seguridad y el bienestar de los más pequeños.










