Hurchillo lleva al Ministerio de Educación sus propuestas para diseñar la escuela del futuro
El III Congreso Nacional de Educación «Darle la Vuelta al Calcetín», celebrado en el Colegio Público de Hurchillo, reúne a un centenar de docentes y seis expertos para abordar los grandes retos de la educación de cara a 2050
Un pequeño colegio de la Vega Baja ha puesto sobre la mesa una cuestión de alcance nacional: ¿cómo debe ser la escuela que prepare a los niños y niñas para el mundo de 2050?
El Colegio Público de Hurchillo, en Orihuela, ha acogido durante dos jornadas el III Congreso Nacional de Educación «Darle la Vuelta al Calcetín», un encuentro que ha reunido a alrededor de un centenar de docentes y seis ponentes de referencia relacionados con ámbitos como la innovación educativa, la tecnología, la robótica, la inteligencia artificial y la gamificación.
El encuentro ha servido para analizar una educación que ya se encuentra inmersa en un proceso de transformación y los desafíos que deberá afrontar durante las próximas décadas.
Hurchillo comienza a dibujar cómo será la escuela de 2050
Las diferentes intervenciones desarrolladas durante el Congreso han abierto el debate sobre qué conocimientos, competencias y valores necesitará el alumnado para desenvolverse en la sociedad del futuro.
Una reflexión en la que la tecnología ocupa un papel destacado, pero no exclusivo.
La visión planteada durante el encuentro dibuja una escuela de 2050 en la que la tecnología será una herramienta fundamental, pero donde las personas continuarán ocupando el centro del proceso educativo.
Entre los grandes «superpoderes» que deberá potenciar esa escuela del futuro aparecen la empatía, la creatividad, la salud, el trabajo cooperativo y la emprendeduría.
Inteligencia artificial y robótica, pero con las personas en el centro
La inteligencia artificial, la robótica y las nuevas tecnologías estarán cada vez más presentes en las aulas. Sin embargo, una de las reflexiones planteadas durante el Congreso es que la innovación educativa no puede limitarse únicamente a incorporar nuevas herramientas tecnológicas.
El reto pasa también por transformar la manera de enseñar, aprender y relacionarse dentro de la comunidad educativa.
De esta manera, el Congreso celebrado en Hurchillo ha combinado el análisis de los avances tecnológicos con una reflexión sobre aquellas capacidades humanas que seguirán siendo esenciales en la educación de las próximas generaciones.
Las conclusiones de Hurchillo llegarán al Ministerio de Educación
El III Congreso Nacional «Darle la Vuelta al Calcetín» no terminará con la clausura de las jornadas.
Las conclusiones serán remitidas al Ministerio de Educación y, concretamente, al secretario de Estado de Educación, con el objetivo de trasladar las aportaciones realizadas durante el encuentro y las propuestas planteadas por docentes y expertos para afrontar los retos educativos de las próximas décadas.
Así, un proyecto nacido en un pequeño colegio de Hurchillo, en la Vega Baja, aspira a contribuir al debate educativo de ámbito nacional.
Apoyo de universidades, administraciones y entidades
El Congreso ha contado con el apoyo del Ministerio de Educación, Generalitat Valenciana, Universidad Católica de Murcia (UCAM), Universidad Miguel Hernández de Elche, Universidad de Alicante, Diputación Provincial de Alicante y Ayuntamiento de Orihuela.
A estos apoyos se ha sumado también la colaboración del Rotary Club de Orihuela, representado por su presidente, Trino Cárceles, reforzando así la implicación de entidades de la ciudad en una iniciativa educativa que desde Hurchillo busca proyectar sus conclusiones y propuestas a nivel nacional.
También han participado como entidades colaboradoras y patrocinadoras Caja Rural Central, Hisumer, IRCO, ANAYA y EDELVIVES, mientras que la actividad ha sido certificada por el CEFIRE de Orihuela.
El III Congreso Nacional «Darle la Vuelta al Calcetín» deja así una reflexión que trasciende las aulas de Hurchillo: el tamaño de un colegio no determina el tamaño de sus sueños ni la dimensión de sus propuestas.
Desde Hurchillo se ha comenzado a dibujar cómo podría ser la escuela del 2050. Ahora, las ideas y conclusiones surgidas en Orihuela emprenden un nuevo camino con destino al Ministerio de Educación y con la intención de formar parte del debate sobre la educación que necesitarán las próximas generaciones.






