Es el momento de celebrar que somos quienes queremos ser y amamos a quien queremos amar
Quizá sea cierta la frase de Dorothy Parker de que “la heterosexualidad no es normal, solo es común”. Es más, no es que quizá sea cierta, sino que debe serlo. Y correcta. Por eso desde una Administración Pública tan pequeña como un ayuntamiento, como lo es el de Orihuela, o desde un ámbito de actuación aún más pequeño todavía, como lo es su concejalía de Cultura y Juventud que, con mucho orgullo, me toca en estos momentos dirigir, es enormemente gratificante poder colaborar a dar esos pequeños pasos que están cambiando el mundo. Es gratificante porque poner en relación la Cultura, la expresión del espíritu humano, con lo que es esencia misma de la persona, el amor, los afectos, los sentimientos hacia otras personas, y hacerlo en concreto con ocasión de la aportación que desde aquí podemos realizar para la normalización de quienes, simplemente, reivindican poder amar y ser amados libremente y ser cada cual lo que sientan que son, créanme que llena, de verdad.
Desde siempre la cultura ha sido un potente motor de cambio social. Las personas dedicadas al arte, casi siempre han mostrado su disconformidad con las injusticias, con las desigualdades, con todo aquello que creían que era susceptible de denuncia y de cambio. La literatura, las artes plásticas, la música y el cine han sido perfectos altavoces para la denuncia social, hasta tal punto que no es posible separar el activismo puro y duro de la denuncia llevada a cabo a través del arte, aunque esa no fuera la primera intención del artista. Por ello desde la concejalía de Cultura nos lanzamos a celebrar el Orgullo. Y lo hacemos a través de la música, la pintura, la fotografía, la literatura… el arte en todas sus vertientes.
Y es que, estamos convencidos de que es el momento de sentir el orgullo de poder ser, sin miedos, sin prejuicios, sin vergüenza, lo que somos, y de que lo que somos es simplemente lo que queremos y deseamos ser.
La concejalía de Cultura y Juventud de Orihuela se pone así a la cabeza de unos derechos de los que siempre debemos sentirnos orgullosos. Queremos luchar por lo que nos falta y celebrar lo que ya hemos conseguido. Es el momento de sentirnos feroces, excesivos, de mirar en cualquier dirección y encontrar reconocimiento, salir a la calle y denunciar a gritos las injusticias del día a día.
No debemos permitirnos armarios cerrados ni cabezas bajas, no queremos clandestinidad sino celebrar que vivimos nuestras vidas como hemos decidido vivirlas. Que cada cual celebre su propio Orgullo pero no dejemos nunca de celebrarlo, que no nos arrebate nadie lo logrado ni dejemos de valorar aquella lucha que unos pocos comenzaron tiempo atrás para conseguir un mundo con más color, con más respeto, con más diversidad, más corazón, mucho más amor y mucho, mucho más orgullo.
Son muchos años de lucha constante, de personas de toda condición, por elevar a la categoría de “normal” lo que no lo ha sido simplemente por el hecho de tener que permanecer oculto a los ojos y oídos de una sociedad que, no sin obstáculos, avanza en este sentido. Por eso, creánme, es un privilegio impagable poder trabajar desde la promoción del hecho cultural en la batalla por normalizar, por abrir ventanas, por dejar entrar el aire en espacios hasta ahora cerrados y oscuros, en permitir, en suma, pasar la luz. Y se trata de hacerlo desde la tolerancia, el respeto y la libertad, la de todos y todas, en la permanente y necesaria pelea de cada día por, justamente, conseguir que lo que no ha sido común lo sea, y con ello, se convierta en normal.
Celebrar una semana cultural dedicada al movimiento LGTBI, a reivindicar que todos y todas somos iguales, que no importa a quién ames o quién te ame ni que es lo que quieras ser, puede ser un pequeño paso desde esta concejalía de Cultura y Juventud de Orihuela, pero es uno de esos pequeños pasos con los que hace mucho que se está recorriendo un maravilloso viaje, el de la libertad de los sentimientos. Es la manera que tenemos de aportar nuestro grano de arena, poniendo de manifiesto así que el amor no condiciona, ni puede condicionar, tu normalidad.
Estamos en camino hacia algo mejor y con nuestro trabajo desde esta concejalía queremos ser parte de ese algo. Por eso invitamos a todo el mundo, sin excepción alguna, a compartir las actividades de la segunda edición de Orgullo de Cultura, un signo más de que, aquí también, las cosas pueden cambiar. Porque, de hecho, ya están cambiando.






